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Coimbra | |
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estado | Minas Gerais |
país | Brazil |
capital | |
población | 0 |
código postal | 36550000 |
Coímbra (en portugués: Coimbra [kuˈĩbɾɐ] ) es una ciudad portuguesa, capital del distrito homónimo, en Beira Litoral, situada (solo para fines estadísticos de la UE) en la Región Centro y comunidad intermunicipal de Coímbra. Cuenta con 143 396 habitantes, de acuerdo con el censo de 2011.[1]
Coímbra es una ciudad atravesada por el río Mondego, de calles estrechas, patios, escaleras y arcos medievales. La ciudad fue la cuna del nacimiento de seis reyes portugueses y de la primera dinastía, así como de la primera Universidad de Portugal, siendo esta una de las más antiguas de Europa.
Varias estructuras arqueológicas de la ciudad datan de la época romana, entre ellas, el acueducto romano y el criptopórtico. Del mismo modo, aún permanecen muchos edificios que fueron construidos durante la época en que Coímbra fue la capital de Portugal (1131-1255). Durante la Baja Edad Media, con la disminución de su papel como el centro político del Reino de Portugal, Coímbra empezó a convertirse en un importante centro cultural.
San Pedro | |
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Simón Pedro (Betsaida, finales del siglo I a. C.-Roma, c. 67 d. C.), conocido también como san Pedro, Cefas o simplemente Pedro, fue, de acuerdo con múltiples pasajes neotestamentarios, uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret. Su nombre de nacimiento era Simón bar-Jona[5] y era pescador de oficio en el mar de Galilea. Por su seguimiento de Jesús de Nazaret, se constituyó en el apóstol más conocido y citado del Nuevo Testamento en general y de los cuatro evangelios canónicos y los Hechos de los Apóstoles en particular, que lo presentan bajo muy variados aspectos. También es citado por Pablo de Tarso en sus Epístolas paulinas, incluyendo la Epístola a los gálatas donde lo refiere como una de las tres columnas de la Iglesia de Jerusalén.[a] Figura de primer orden y de firme valor teológico en razón del ministerio que le confió el propio Jesucristo, es también conocido como el príncipe de los apóstoles.[6] Dado el prestigio del que gozó en la Iglesia primitiva, proliferaron también los «escritos apócrifos» centrados en su figura, como el Evangelio de Pedro, el Apocalipsis de Pedro, los Hechos de Pedro, los Hechos de Pedro y Pablo, entre otros.[6]
La Iglesia católica lo identifica a través de la sucesión apostólica como el primer papa, basándose, entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo» (Mateo 16, 18-19).